Shadowrun: Hong Kong
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Shadowrun: Hong Kong – Extended Edition is the definitive version of Shadowrun: Hong Kong, the third standalone game in Harebrained Schemes’ critically-acclaimed Shadowrun cRPG series. This Extended Edition adds the all-new, 6+ hr Shadows of Hong Kong Bonus Campaign to the game as a free upgrade – delivering on a funding goal achieved by fans in Harebrained Schemes’ wildly successful Shadowrun: Hong Kong Kickstarter. The Extended Edition also adds audio commentary to the game, and a long list of improvements since the game’s initial launch – including new visual effects, updated dialogue, and new editor features (for User-Generated Content). HONG KONG. A stable and prosperous port of call in a sea of chaos, warfare, and political turmoil. The Hong Kong Free Enterprise Zone is a land of contradictions – it is one of the most successful centers of business in the Sixth World, and home to one of the world’s most dangerous sprawl sites.
Steam User 35
Parece mentira, pero ya han pasado más de tres años desde que el Kickstarter de Shadowrun Returns surgió, el 4 de abril de 2012. Una carta de amor a un juego de rol tradicional que había sido tradicionalmente olvidado en el mundillo (tres títulos en la época de los 16 bits y un FPS para PC y 360) y a los títulos de perspectiva isométrica que reinaron una vez. Tres años después de aparecer el susodicho y Shadowrun Dragonfall, una expansión mayor que el original, acaba llegando este Shadowrun: Hong Kong, campaña nueva de crowdfunding mediante.
Si hubiera que elegir un lema para resumir esta nueva entrega en el universo Shadowrun sería el de los Juegos Olímpicos: “Citius, altius, fortius“. Shadowrun: Hong Kong quiere hacer lo mismo que sus dos hermanos mayores, pero quiere hacerlo más rápido, más alto y más fuerte. Al acercarse a él lo primero que uno acaba apreciando es un esfuerzo por pulir lo que no terminaba de funcionar y por embellecer y mejorar todo lo demás. A mi juicio, lo consigue.
Magia y exotismo
El cambio de escenario sienta muy bien. Nada más empezar veremos que Hong Kong se hace muy diferente a esa primera Seattle que visitamos en los inicios o al Berlín de Dragonfall. Es una megaciudad plagada de rascacielos y corporaciones infiltradas que son el gobierno de facto, pero también está regada de templetes, casas flotantes y pequeñas casas de mahjong. Estamos en el futuro y el alma de la antigua colonia inglesa va siendo roída por el progreso, aunque la magia se rebela (y más en este mundo en el que existe).
Los escenarios son los más grandes, de lejos, que hallaremos en la saga (y eso que el motor sigue siendo el mismo). No sólo son inmensos, sino que además han ganado un nivel salvaje de detalle. Hasta en el suburbio más apestoso flota algo de maravilla en el ambiente, mientras que los jardines de las corporaciones albergan estatuas grandiosas y las casas están decoradas de forma ostentosa. El mundo está plagado de orientalismo y es fácil entretenerse admirando algunas de las localizaciones, sumergirse de verdad en el Hong Kong del Sexto Mundo en 2056.
Este espíritu de hacerlo todo más grande no abarca sólo a la ciudad que da nombre al juego. Se nota que el equipo ha trabajado mucho para ofrecer una experiencia más completa, tanto en las misiones que haremos como “Shadowrunner” como en la propia trama que arropa a la acción. En global hay más misiones y muchas de ellas pueden resolverse de forma distinta, con los clásicos momentos en los que decidir si liarse a tiros u optar por el sigilo y hasta la persuasión. Esto ya lo tenía Dragonfall, pero aquí la dosis es mayor, y lo que es mejor, hay consecuencias (en forma de ayuda) más adelante, especialmente en las últimas misiones.
Hay momentos realmente brillantes en los que vemos la extensión y las posibilidades de algunas misiones, como cuando investigamos a un extraño asesino en serie o la infiltración en una convención futurista. Al final el juego acaba recompensando con un buen equilibrio a quien no quiere acción todo el rato, sin robársela al que busca una ensalada de violencia y balas.
A esto acompaña un rediseño de la “Matrix”, el mundo virtual del juego, que era la mayor queja de los anteriores: ahora incluye un par de minijuegos y está más centrada en la infiltración que en el combate aburrido y lento que presentaba antes. Siendo la pata coja, mejora muchísimo.
Feng-shui, chamanes y samuráis callejeros
Pero, ¿de qué va todo esto para quien no haya jugado a los anteriores?
Shadowrun: Hong Kong es, fundamentalmente, un juego de rol en perspectiva isométrica, plagadísimo de conversaciones. A la manera de los clásicos del Infinity Engine, aquí se viene a leer (y más en esta entrega). El jugador debe saber que hallará muros de texto para meterle en ambiente, que describen el escenario, las impresiones de los jugadores y hasta la acción. Hay que tener eso bien presente (y que no está traducido del inglés) si se quiere disfrutar.
A la hora de combatir adopta, básicamente, la fórmula del último XCOM: Enemy Unknown, es por turnos y con un número de acciones a realizar, desde disparar hasta lanzar un hechizo mientras protegemos a nuestro “decker” infiltrado en la Matrix. Se hace divertido y desafiante, aunque juraría que es más sencillo que los anteriores. Además, ha hecho más sencilla de entender la hoja de personaje, y permite (como en la versión Director’s Cut de Dragonfall), modificar a los compañeros a cada subida de nivel.
El número de conversaciones ha crecido exponencialmente, de nuevo bajo esa idea de “más es más”, y en general están bien escritas y guardan un buen número de sorpresas. Lo mejor en ellas es el hecho de que podemos salirnos con la nuestra muchas veces usando habilidades (por ejemplo, engañar a alguien si sabemos de biotecnología o asustarlo por ser fuertes) o distintas “etiquetas” (formas de hablar) que compraremos si optamos por ser carismáticos. Insisto, preparaos para leer.
Lo curioso es que parece que se va asentando un “estilo Bioware” de hacer juegos de rol, donde se hace muchas veces más importante dotar de vida a los acompañantes del jugador que el propio argumento que rodea lo que estamos haciendo.
En el caso de Shadowrun: Hong Kong se da. El inicio del juego es intrigante y es fácil meterse en la persecución encarnizada de quien acaba de jodernos la vida nada más empezar y las pesadillas que plagan los sueños de los desgraciados habitantes de la Ciudad Amurallada. Todo queda bien resuelto al final, pero da la sensación de que si el jugador no hace caso a sus compañeros y dedica un buen rato a hablar con ellos después de cada misión (ese “volver al campamento o a la Normandía” para hablar), va a perderse lo mejor.
Los cinco posibles seguidores de nuestro personaje se notan con auténtica vida y con intereses propios, y amenizan las misiones comentando lo que va pasando. Si escarbamos en su pasado en la guarida podemos aprender mucho sobre el mundo de Shadowrun y sumergirnos aún más en él, pero también sacar una “misión personal” de propina.
Son esas conversaciones con ellos las mejores líneas de texto del juego. Hay de todo un poco: desde una charla sobre transhumanismo y evolución hasta reflexiones sobre el papel de la memoria, el perdón y la inevitabilidad. Algo que hará que siempre estemos deseando terminar la misión para ver qué nos cuentan en el refugio.
Shadowrun: Hong Kong me ha durado 24 horas, y estoy seguro de que alguna cosa me ha quedado por hacer en esa primera partida. En ese tiempo me ha divertido, me ha convencido arreglando lo único que no me gustaba de los anteriores y me ha sorprendido con muchas de sus revelaciones. Ha conseguido en todo momento mantener mi interés y que trasnoche brutalmente para acabármelo. Así que, básicamente, tiene todo lo que le puedo pedir a un videojuego de rol. Con varios finales posibles, un montón de opciones y ríos de tinta, ahora os toca decidir si os vale a vosotros también.
Steam User 18
Juegazo de la ostia. Mira que me había encantado el Dragonfall, pero este me ha gustado aún más. No solo por las mejoras que incorpora, el nuevo sistema de hackeo, o la posibilidad de infiltrarte al permitir que empiecen los turnos antes que el combate. Los personajes son buenísimos y tienes toneladas de conversaciones de calidad no solo con tus compañeros, también con los vendedores y con muchos de tus vecinos. Además las misiones son todas MUY diferentes. Las posibilidades que tienen te permiten quedarte muy a gusto con las decisiones que tomas. Pero sobre todo es una maravilla por lo bien escrito que está. Cuando lo juegas te entran muchas ganas de leer la Trilogía del Sprawl.
Siempre me he preguntado por qué no se hacen más RPG de Cyberpunk. No se me ocurre mejor ambientación. Pero es que además los Shadowrun están llenos de esas cosas que deberían ser habituales en los juegos de rol y que pocas veces encuentras. Las misiones se pueden resolver de muchas formas distintas, tantas como te lo permitan tus habilidades y las de tus compañeros, tus decisiones, tu capacidad para improvisar, o ser capaz de descubrir ciertas cosas en conversaciones que parecen banales. La historia es personal y tus motivaciones para avanzar son propias. Nada de salvar el mundo. No hay buenos ni malos. Es el paraíso para cualquiera que ame la escala de grises y la neutralidad. Si a eso le sumas que el dinero que vas ganando te llega justillo, ¿qué más puedes pedir?. ¿Qué la música y el diseño artístico sean cojonudos?. Pues eso también.
Tardé bastante en incorporarme a los nuevos Shadowrun porque las críticas que recibió el Returns fueron bastante mediocres. Culpa mía por hacerle caso a la prensa especializada que también decía que el Dragonfall duraba 14 horas (cuando en realidad se acerca a 60) y que no ha dedicado ni un mísero análisis al Hong Kong. Por suerte un amigo ajariano me animó a probar y ahora no puedo hacer más que recomendar los tres. El Returns, con sus limitaciones pero muy entrañable y útil para familiarizarse con el vocabulario de la saga, es el mejor aperitivo para el Dragonfall y el Hong Kong que ya son la repanocha. Los acabo de terminar y ya estoy deseando que saquen otro. Mientras tanto me pondré otra vez con Mona Lisa Acelerada, que es el que me toca.
Steam User 5
Un juego bastante bueno, tiene todo lo que se le puede pedir a un rpg isométrico tradicional.
+Historia bien desarrollada con varios finales y personajes alejados del blanco y negro.
+Buena adaptación del juego de mesa. Es sencillo y tampoco exige ser un obseso de los rpg para hacerse con la mecánica.
+En este juego el hackeo está mucho mejor llevado que en anterior.
+Arcanum ya demostró que la fantasía fuera del contexto medieval funciona.
=No hay opciones de romance, Personalmente me parece adecuado, teniendo en cuenta el contexto pero se que hay algunas personas que desde BGII lo exigen a todos los juegos tipo RPG.
-A veces es un poco limitado.
-Algo corto, aunque supongo que se puede corregir con Mods.
Steam User 8
Se nota que Harebrained Schemes está poniendo mucho mimo en esta resurrección de la saga Shadowrun. Si Returns era un buen juego al que le faltaba pulir algunas cosas, Dragonfall daba un paso adelante y ampliaba y mejoraba precisamente esos elementos que pedían a gritos un repaso (argumentos, opciones de diálogo...).
Para Hong Kong nos encontramos otra vez con la sempiterna lluvia y las luces de neón abrazándonos en una historia de mafias, pobreza y megacorporaciones. Comparativamente con Dragonfall pierde algunas horas de historia principal a cambio de más agilidad (aunque luego 'compensa' con una campaña de bonus). Es un juego con un buen sentido del ritmo, sin demasiadas florituras y que sigue la senda marcada por sus predecesores, pero siempre sabe dar algo más a cambio: los personajes tienen más empaque, las sidequests son divertidísimas y el sistema de hackeo que han implementado es mucho más entretenido.
Quizá el único punto que me ha chirriado son los bugs, que me han fastidiado en un par de ocasiones, y la dificultad del combate, que a mi parecer la han suavizado un poco.
Por el resto, jugar a Shadowrun Hong Kong es meterse de lleno en su mundo de mística y cibernética, de deckers sombríos y chamanes misteriosos. Y eso siempre mola.
Steam User 3
La verdad es que esta saga fue un descubrimiento bastante positivo. Jugué el primero, "returns" y me enganche de inmediato. Lo mas destacable fue el sistema de combate, y todas las sinergias que se pueden crear con las distintas clases y razas.
Lo unico que me decepciono es que no este en español, tanto Hong Kong, como dragonfall... No entiendo por qué no los traducen, si el primero esta en varios idiomas. Entiendo que es un trabajo duro, pero trae muchos mas beneficios, como por ejemplo, llegada a paises de habla hispana (casi toda latinoamerica y España). Y si bien es verdad que si el juego no esta en mi idioma, y tengo dificultades para entender el ingles, sencillamente no lo compro, pero tambien como consumidor tengo derecho a dar sugerencias. El juego es buenisimo, y que estuviera en español solo lo mejoraria. Espero que algun dia se pongan las pilas y hagan las traducciones de esta maravillosa saga.
Steam User 1
Considerando el tipo de juego, le doy la nota máxima.
- Para los amantes del antiguo Jagged Alliance y las versiones 1 y 2 de Fallout y luego XCom, este juego les va a gustar bastante, principalmente por la mejora en todos los aspectos como historia, gráficos, dinámica del juego, incluso variedad de equipamientos disponibles. (las versiones anteriores de esta franquicia también están bien, pero esta me pareció mostrar una mejora notable, y también posee contenido extra)
Recomiendo el juego.
Steam User 6
Shadowrun Hong Kong supone un paso adelante con respecto a lo visto en Shadowrun Returns. El juego se siente más cómodo consigo mismo, las mecánicas están más pulidas y perfeccionadas, las opciones son más abiertas para solucionar las cosas de más formas y las opciones de combate están más desarrolladas. Sin embargo, para un shadowrunner habitual, siguen faltando todas las opciones de sigilo (Invisible Inc!) así como las posibilidades de llevar a cabo nuestro propio legwork, tratar con contactos, etc. En cuanto a la trama, está bien y los PNJs no están mal, pero tampoco es enormemente brillante.
Gráficamente el juego es resultón porque tiene un diseño bastante variado y acorde con el universo de SR, aunque lo cierto es que la ejecución es la típica de un juego que no tiene un presupuesto enorme. Falla más en el apartado sonoro, donde las voces no están dobladas, la música tiene poca variedad y los efectos sonoros se hacen repetitivos.
En cualquier caso, no es un mal juego, y con la minicampaña adicional de la versión extendida da para bastantes horas de juego. Un 6,5.